Un letal ataque con proyectiles y aeronaves no tripuladas contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad ha causado al menos 12 muertos y más de 300 heridos, convirtiéndose en el atentado más sangriento en territorio saudí en más de una década. La ofensiva, la tercera contra el aeródromo en apenas una semana, confirma la reactivación a gran escala de la guerra de Yemen y el colapso definitivo del frágil alto el fuego regional.
Vulnerabilidad en el escudo antimisiles
La autoridad de aviación civil saudí detalló que entre las víctimas mortales figuran cuatro ciudadanos saudíes, dos bangladesíes y nacionales de Estados Unidos, Jordania, Palestina, Siria, Sudán y Egipto. Los centros médicos de la capital se vieron desbordados ante el ingreso masivo de heridos trasladados en convoyes de ambulancias y helicópteros de rescate.
Supervivientes relataron escenas de caos cuando parte del techo de una terminal internacional colapsó tras el impacto, el cual no fue precedido por las alarmas de defensa aérea. La incursión evidenció brechas críticas en la capacidad de interceptación frente a drones rasantes. Mientras que los ataques de días previos solo provocaron daños en aeronaves comerciales estacionadas, esta embestida obligó a desviar todos los vuelos y paralizar el aeropuerto de una urbe de ocho millones de personas.
El fin de la tregua y la batalla por Bab el-Mandeb
El trasfondo de este recrudecimiento reside en la ruptura del pacto de distensión alcanzado en 2022. La violencia repuntó durante los últimos meses tras una ofensiva relámpago de los hutíes que comprometió el control del estrecho de Bab el-Mandeb—un cuello de botella vital para el comercio marítimo mundial—y acentuó el cerco sobre la ciudad de Taiz. Tras una contraofensiva gubernamental respaldada por la coalición árabe, los insurgentes declararon el espacio aéreo saudí como zona beligerante.
Impacto económico e incertidumbre internacional
La crisis golpea a Arabia Saudita a las puertas de foros globales clave de inversión y energía vinculados al plan Vision 2030. La amenaza directa al tráfico civil eleva las primas de riesgo e impacta en la conectividad del Golfo. Desde Washington, la Casa Blanca confirmó que evalúa unirse a bombardeos de represalia contra posiciones insurgentes, elevando el riesgo de una escalada militar abierta en Oriente Medio.