Una comunidad en las llanuras occidentales de Marruecos se vistió de luto este miércoles tras el trágico hallazgo del cuerpo de un niño de cinco años dentro de una balsa de riego agrícola en la comuna rural de Al-Ghiyath, situada en la provincia de Safi. Los equipos de emergencia, integrados por personal de Protección Civil y de la Gendarmería Real, fueron desplegados en el lugar a primera hora de la mañana del miércoles para rescatar al menor del depósito de agua.

Investigación oficial y examen médico en curso

Tras la operación de rescate, el cuerpo del menor fue trasladado a la morgue del Hospital Provincial Mohammed V de Safi. Bajo las instrucciones de la fiscalía competente, especialistas forenses recibieron el encargo de realizar una autopsia para determinar la causa médica exacta del fallecimiento y esclarecer si se debió a una caída accidental o a circunstancias delictivas. La Gendarmería Real inició una investigación inmediata sobre cómo el menor, que se encontraba sin supervisión, logró acceder a la balsa.

La proliferación de balsas agrícolas en medio de una sequía crónica

La tragedia en Al-Ghiyath pone de manifiesto un problema recurrente de seguridad pública en las zonas agrícolas de Marruecos. Durante los últimos años, las prolongadas sequías en el país y el descenso de los niveles freáticos han acelerado la construcción de balsas privadas de retención de agua. Respaldados por incentivos estatales en el marco de las estrategias de modernización agrícola, miles de agricultores han excavado depósitos a cielo abierto impermeabilizados con geomembranas de polietileno de alta densidad (PEAD) para facilitar el riego por goteo localizado y gestionar los escasos recursos hídricos subterráneos.

Aunque son vitales para la continuidad agrícola en regiones como Safi, Marrakech-Safi y el Sus, estos depósitos entrañan graves peligros cuando permanecen al descubierto o sin protección:

  • Geometría empinada y resbaladiza: El revestimiento plástico pierde prácticamente toda fricción al estar húmedo o cubierto de verdín, convirtiéndose en una barrera insalvable para cualquiera que caiga al interior sin acceso inmediato a escalas de escape o cuerdas de rescate.
  • Ausencia de cerramientos perimetrales: Un número significativo de explotaciones rurales carece de un vallado básico, dejando depósitos de gran capacidad expuestos directamente a niños y ganado suelto.
  • Aislamiento y escasa vigilancia: La ubicación remota de muchas parcelas agrícolas suele provocar que los accidentes ocurran lejos de la supervisión adulta inmediata o de una rápida atención sanitaria.

Creciente demanda de una estricta aplicación de la seguridad

Este último suceso en Safi ha reavivado el debate entre especialistas en desarrollo rural y representantes de la sociedad civil en torno al cumplimiento normativo. Defensores comunitarios insisten en que las autoridades locales deben hacer cumplir rigurosamente las ordenanzas que regulan las balsas privadas, las cuales exigen cerramientos resistentes, señalización de peligro e infraestructuras de escape adecuadas. Mientras avanzan las investigaciones sobre la muerte del pequeño, la tragedia se erige como un sombrío recordatorio del coste humano que se produce cuando la infraestructura agrícola crece más rápido que las medidas de seguridad.