El veterano corresponsal español y especialista en el Magreb Ignacio Cembrero se ha convertido en el blanco de violentas amenazas de muerte y un intenso vitriolo en internet tras la publicación de una columna de opinión en la que abogaba por que España ceda varios de sus territorios costeros menores y deshabitados a Marruecos. La polémica estalló después de que Cembrero publicara un artículo de análisis en el periódico digital español El Confidencial, donde argumentaba que la prolongada presencia militar de Madrid en estos dispersos enclaves mediterráneos agota recursos estratégicos y socava la defensa de las plazas pobladas españolas en el norte de África.
Una revaluación pragmática de las plazas de soberanía
En su análisis, Cembrero propuso una retirada ordenada de las plazas de soberanía menores: pequeños islotes, peñones y penínsulas fortificadas que salpican la costa norteafricana. Sostuvo que mantener guarniciones militares en estos peñones no aporta ninguna ventaja estratégica en la defensa del siglo XXI, al tiempo que provoca innecesariamente a Rabat y complica las relaciones bilaterales. En cambio, Cembrero afirmó que Madrid debería optimizar su despliegue defensivo para centrar inequívocamente su capital diplomático y su aparato militar en garantizar la seguridad de Ceuta y Melilla, dos ciudades autónomas españolas de pleno derecho que albergan a casi 170.000 ciudadanos europeos.
Poco después de la publicación del artículo, usuarios de extrema derecha y ultranacionalistas inundaron las redes sociales con mensajes amenazantes. Cembrero documentó públicamente varias amenazas, incluida una publicación en X con la imagen de una soga y la exigencia de que fuera juzgado por un tribunal militar por alta traición sin derecho a representación legal. Dichas acusaciones retratan al periodista como un agente extranjero que capitula ante las ambiciones de soberanía marroquíes, una caracterización que contradice radicalmente su trayectoria profesional.
La fricción estratégica de los enclaves españoles en el norte de África
Los territorios en cuestión representan vestigios centenarios de la presencia imperial española a lo largo de la costa berberisca. Conocidos formalmente como plazas de soberanía menores, incluyen:
- Peñón de Vélez de la Gomera: Antigua isla convertida en península fortificada tras formarse un istmo arenoso de 85 metros de longitud a causa de un temporal en 1934, lo que conforma una de las fronteras terrestres internacionales más cortas del mundo.
- Peñón de Alhucemas: Un minúsculo islote rocoso situado a escasos cientos de metros de la costa marroquí, que alberga un destacamento activo del ejército español.
- Islas Chafarinas: Un archipiélago de tres islas situado algo más al este, cerca de la frontera argelina, utilizado principalmente como puesto militar y reserva natural científica.
Ninguno de estos territorios menores cuenta con población civil permanente. Por el contrario, requieren logística continua, rotación de las fuerzas armadas españolas y vigilancia naval. Históricamente han funcionado como peligrosos detonantes: en julio de 2002, la deshabitada isla de Perejil (Isla Perejil, conocida en Marruecos como Leila) desencadenó un conflicto militarizado cuando fuerzas marroquíes ocuparon el peñón, lo que llevó a España a lanzar una operación anfibia con comandos para recuperarlo antes de que Estados Unidos mediara para restablecer el statu quo anterior.
La paradoja de acusar a Cembrero de traición
Las virulentas acusaciones que tachan a Cembrero de simpatizante del gobierno marroquí contrastan fuertemente con su dilatada carrera. Durante más de tres décadas —primero como destacado corresponsal de El País y posteriormente en El Confidencial—, Cembrero se ha consolidado como uno de los analistas más rigurosos e implacables de España sobre la política interna marroquí, el Majzén (la corte real) y las actividades encubiertas de inteligencia.
Lejos de ser un apologista de Rabat, Cembrero ha provocado en reiteradas ocasiones la ira de las autoridades marroquíes. En 2014, el gobierno marroquí presentó una denuncia penal en España acusándolo de enaltecimiento del terrorismo por enlazar un vídeo de propaganda yihadista en sus informaciones. Más recientemente, en 2022, el Reino de Marruecos interpuso una inédita demanda civil contra Cembrero ante un juzgado de Madrid después de que él e investigadores forenses internacionales denunciaran que su teléfono móvil había sido espiado por los servicios de inteligencia marroquíes mediante el software Pegasus. Cembrero ganó el juicio a principios de 2023, consolidando su reputación como un periodista independiente y crítico, lejos de ser un títere diplomático.
Un delicado equilibrio geopolítico
La virulenta reacción pone de manifiesto la profunda sensibilidad interna en torno a la integridad territorial en España. A pesar de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, maniobró en 2022 para recomponer las fracturadas relaciones bilaterales mediante un giro histórico de Madrid en apoyo a la propuesta de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, la soberanía sobre la costa norteafricana sigue siendo un tema intocable y altamente sensible en la política nacional española.
Mientras que los sectores más intransigentes consideran cualquier debate sobre concesiones territoriales como una retirada inaceptable, analistas como Cembrero sostienen que no distinguir con claridad entre fortificaciones coloniales deshabitadas y municipios constitucionales deja a España expuesta a fricciones geopolíticas asimétricas. Por el momento, el agresivo acoso dirigido a Cembrero demuestra cómo las arraigadas sensibilidades patrióticas siguen obstaculizando un debate estratégico abierto en Madrid.