Este viernes marca el inicio de la 12.ª legislatura del Parlamento marroquí. Mientras los legisladores se reúnen para su sesión inaugural, se enfrentan a importantes obstáculos sociales, económicos y políticos, junto con una creciente demanda ciudadana de una gobernanza más eficaz.

Esta sesión de apertura tiene lugar mientras continúan las conversaciones para formar un nuevo gobierno, tras las elecciones del 23 de septiembre que cambiaron notablemente la composición política de la cámara baja. Durante esta reunión, también está previsto que los diputados elijan a un nuevo presidente de la Cámara y reorganicen sus comisiones internas.

Se espera que los representantes tanto de la coalición gobernante como de la oposición adopten un enfoque más activo y directo para guiar las políticas públicas. Es probable que su atención principal se centre en estabilizar la macroeconomía, reforzar los cimientos del Estado del bienestar e impulsar iniciativas de desarrollo nacional a gran escala.

Uno de los primeros grandes obstáculos para la recién constituida Cámara será la tramitación del Proyecto de Ley de Finanzas de 2027 en un periodo de incertidumbre económica mundial. Según Abdelaziz Karraky, investigador en ciencias políticas de la Universidad Mohamed V de Rabat, esta ley financiera servirá como una verdadera prueba de la eficacia general del parlamento una vez que sus grupos y estructuras estén plenamente establecidos.

En una declaración reciente, Karraky hizo hincapié en que la creación de empleo, la ampliación de la protección social y la reducción de las desigualdades regionales deben ser prioridades absolutas para los legisladores. Sugirió que el parlamento debería aprovechar mejor su capacidad de control para garantizar que el progreso económico beneficie a todos los ciudadanos por igual.

Lograr este equilibrio geográfico requiere un seguimiento cercano de las inversiones públicas en los municipios locales, con especial atención a la mejora de las condiciones de vida en las comunidades rurales, montañosas y de los oasis. Además, abordar el desempleo juvenil —especialmente ayudando a los graduados universitarios a incorporarse al mercado laboral— es absolutamente esencial para construir una sociedad sólida y solidaria.

Por último, el investigador destacó la importancia de fortalecer la diplomacia parlamentaria para alinearse mejor con los objetivos estratégicos internacionales de Marruecos. Animó a los legisladores a presentar leyes significativas y bien elaboradas que puedan restaurar la confianza ciudadana en el proceso político. En última instancia, el éxito de este nuevo órgano legislativo dependerá en gran medida de su capacidad para promover un crecimiento inclusivo mediante leyes firmes, un riguroso control al gobierno y medidas que reflejen fielmente las expectativas del pueblo marroquí.