La contaminación por plástico a lo largo de la costa mediterránea de Marruecos provoca una pérdida económica anual estimada en 12 000 millones de dírhams (aproximadamente 1100 millones de euros). Un informe reciente de Greenpeace advierte que estos costes acumulados podrían ascender a decenas de miles de millones de euros para 2040. Dado que esta proyección contempla exclusivamente la costa mediterránea, se espera que el daño económico real a nivel nacional (incorporando el extenso litoral atlántico) sea significativamente mayor.
Infraestructura e ineficiencias en la gestión de residuos
Marruecos genera anualmente más de 4 millones de toneladas de residuos domésticos, incluidas 422 000 toneladas de plástico. A pesar de una tasa de recogida del 85 por ciento, se estima que 250 000 toneladas no se procesan adecuadamente. Esto provoca una fuga anual de 75 000 toneladas de plástico hacia el entorno marino.
La infraestructura de reciclaje se enfrenta a importantes retrasos operativos: el 73 por ciento del plástico recogido no se recicla. De los 26 centros de clasificación previstos, solo tres están actualmente en funcionamiento. Estas deficiencias estructurales suponen una gran carga para los presupuestos municipales. En las regiones analizadas, una media del 34 por ciento del presupuesto operativo —y el 28 por ciento del presupuesto total— se destina a la gestión de residuos. Para finales de 2020, esto se tradujo en una acumulación de impagos de más de 100 millones de euros contraídos con las empresas de recogida de residuos.
Riesgos económicos para las regiones costeras
Las consecuencias financieras son críticas, dado que las zonas costeras de Marruecos constituyen el núcleo económico del país. Estas regiones generan el 59 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y albergan el 81 por ciento de las actividades industriales. Según Greenpeace, el daño económico proyectado entre 2026 y 2040 se sitúa en torno a los 20 000 millones de euros, pudiendo alcanzar hasta 40 000 millones de euros según las directrices políticas que se sigan. Junto al Mediterráneo, importantes núcleos económicos como Casablanca y las zonas entre Kenitra y Sidi Ifni han sido identificados como áreas de riesgo crítico.
Oportunidades en la economía circular
La industria del plástico marroquí depende en gran medida de las importaciones, abasteciéndose en el exterior del 70 por ciento de sus materias primas, mientras que solo exporta un 9 por ciento de su producción. Un cambio estratégico hacia la economía circular representa importantes oportunidades de inversión. Según las proyecciones del Banco Mundial y de la Corporación Financiera Internacional (CFI), centrarse en la reutilización y el reciclaje de materiales, particularmente en el sector textil, podría atraer hasta 1700 millones de euros en inversiones y generar más de 30 000 nuevos empleos.
La prevención como estrategia de ahorro de costes
El informe concluye que la prevención proactiva es económicamente más viable que la mitigación de los daños. Reducir la contaminación plástica en un 25 por ciento en áreas críticas generaría un ahorro anual de 170 a 560 millones de euros. Las inversiones necesarias para establecer un sistema de gestión de residuos integral y seguro a nivel nacional se estiman entre 210 y 490 millones de euros al año. Para lograrlo, Greenpeace recomienda intensificar los esfuerzos en la recogida de residuos rurales, la implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los envases y una aplicación más estricta de la prohibición vigente sobre los plásticos de un solo uso, garantizando al mismo tiempo la integración y protección del sector informal de la gestión de residuos.